Termina un año difícil, quizá de los más que esta generación haya vivido. Muchos factores coincidieron para que viviéramos situaciones inesperadas, que nos sorprendieron sin la preparación para enfrentarlas y a las cuales empezamos a reaccionar lentamente, quizá por que nunca pensamos que las llegaríamos a vivir; muchas de ellas por que no corresponden a la lógica, a lo racional, a lo que se espera, ocurra dentro del marco de estos principios y se salieron de los paradigmas manejados los últimos años, durante los cuales el aparato productivo colombiano se desarrolló, en gran parte, orientado a atender la demanda venezolana, en una cordial relación, fortaleciendo los lazos de fraternidad que nos une con un país cuya población se confunde con la nuestra, apellidos en común, muchos de los cuales corresponden a la misma familia. Somos numerosos los colombianos con familiares venezolanos y viceversa, también son millares de ciudadanos de uno u otro país, cuya actividad genera bienestar binacional. Más que naciones hermanas, somos naciones siamesas, con dependencia mutua.
Lo ocurrido no corresponde a la lógica, como no es lógico lo que con sorpresa vemos sigue ocurriendo y algunos esperan ocurra. No es lógico que la soberbia, la prepotencia y el ego sobredimensionado, alimenten la estupidez. Sólo a una mente limitada por la perversidad se le ocurre permitir y alimentar que ocurra lo que ha ocurrido y sigue ocurriendo con nuestros países. Que una mente se comporte bajo este concepto puede ser justificable, pero que un importante grupo de personas supuestamente inteligentes se contagien de este mal, es muy preocupante y peligroso.
Con el nuevo año no llegarán las soluciones, éstas solo son consecuentes a la acción de los hombres que logran dominar la pasión irracional, con el raciocinio inteligente, de la lógica y del sentido común.
El sector agropecuario ha recibido otro golpe inesperado que lo afecta más que a ningún otro y es la presencia soterrada del fenómeno del Niño. La llamamos así por que siendo manifiesta nunca fue aceptada y enfrentada como correspondía al estamento llamado a hacerlo. El temor a la equivocación primó sobre el deber con una inteligente y oportuna acción, prevaleciendo la cómoda pero muy costosa posición del avestruz.
Con el nuevo año los ganaderos tendremos diversas actitudes para tomar: La primera, imitando el mal ejemplo, del avestruz y esperar a que otros nos pateen con sevicia el volumen que dejaremos expuesto. La segunda, la del camaleón con la cual intentaremos acomodarnos a las circunstancias, dejándolas pasar con un perfil bajo, atentos a las situaciones que nos puedan favorecer y que posiblemente nunca lleguen. La tercera la del felino, inventando y planeando estrategias que nos permitan defender nuestro territorio y si podemos, tomar el de otros. Una cuarta, la de las aves migratorias, saliendo como ellas a buscar alternativas, posiblemente más difíciles pero que para muchos pueden significar la esperanza de un prospero y feliz año, lo que es nuestro mayor deseo para todos.
El mejor año sólo será consecuencia de nuestras acciones, haciendo cada quien lo que puede y debe hacer.
La sensatez y el sentido común siempre deben acompañar a los hombres designados por Dios para ser líderes.
Luis Guillermo Fuentes González D.M.V. UN
Director Revista Notas Ganaderas