Artículo / 1 / 2 / 3 /
Artículos :: Notas de Reproducción
 

I.A.: Una vez al día

Médico en plena faena

La Inseminación Artificial (I.A.) cuando es empleada en forma estratégica representa la herramienta de trabajo más útil, práctica y económica para el mejoramiento genético del ganado bovino producido en las condiciones del trópico latinoamericano.


Una alternativa que ha sido utilizada con éxito en varios hatos del llano venezolano ha consistido en establecer programas estratégicos de inseminación artificial con la finalidad de producir, en el mismo hato con las vacas del propio rebaño, el número necesario de toretes para remplazar los sementales que deben descartarse anualmente y, además, un lote de novillas las cuales, paulatinamente, van configurado un rebaño de vientres selectos equivalente a un centro genético. Esto permite establecer las condiciones mínimas necesarias conducentes a la realización de las pruebas de progenie a nivel del hato y, así, garantizar cierto nivel de calidad en el material genético el cual se produce bajo un esquema práctico, confiable y económico.


Tradicionalmente, durante más de medio siglo, la recomendación clásica de los expertos en programas de I.A. ha sido la de inseminar dos veces al día, lo cual se conoce como el método AM-PM. Es decir, las vacas que se detectan en celo en la mañana son inseminadas por la tarde y las vacas detectadas en celo por la tarde se inseminan la mañana del día siguiente. Las experiencias que comentaremos a continuación resumen los resultados de dos programas estratégicos de I.A. de corta duración (45 días). El primero, llevado a cabo durante cinco años consecutivos en un rebaño comercial de vacas cebú (Bos Indicus), manejado en igual de condiciones en un hato particular de sabanas parcialmente inundables, ubicado en el Estado Apure. El segundo, realizado durante tres años en un rebaño comercial de vacas cebú (Bos Indicus), en una hacienda particular, con pastos mejorados, ubicada en las cercanías de Tucacas, Estado Falcón. En ambos casos se modificó el método tradicional AM-PM,   inseminando las vacas en celo solamente una vez al día. Es decir, tanto las vacas detectadas en celo en la mañana fueron inseminadas en el transcurso de esa misma mañana.


En el cuadro 1 se resumen los resultados de ambos programas de I.A. en los cuales se incluyen tres grupos de vientres: los catalogados como novillas o vacas de primer servicio y las vacas horas (no lactantes) pertenecen al hato ubicado en los llanos. Las vacas lactantes pertenecen a la hacienda ubicada en la costa.

Como puede observarse, el porcentaje de vientres inseminados se acerca al 90% en las vacas adultas, siendo ligeramente inferior (87%) en las novillas o vacas de primer servicio. El porcentaje de preñez en los tres grupos, calculado en base al número de vientres incluidos en el programa de I.A., promedio 63%; es decir, fue posible preñar 2 de cada 3 vacas, requiriendo para ello un promedio de 1.8 servicios por concepción, cifras que podemos considerar como aceptables si tomamos en consideración el relativamente alto número de vientres, las condiciones imperantes, especialmente en el hato del llano venezolano durante la época de sequía y que la detección del celo fue realizada mediante simple inspección visual contando solamente con la ayuda de toros receladores o retajos.


En el cuadro 2 podemos observar que a medida que transcurren los días del programa de I.A., los valores porcentuales promedio de vientres inseminados y vientres preñados se incrementan paulatinamente. Si se analiza con detenimiento el día 21 del programa de I.A., podemos observar que los valores promedio de preñez obtenidos en los grupos de novillas y vacas horas son muy similares, 59% y 60%, respectivamente. A partir de ese momento es interesante destacar que el incremento porcentual que se aprecia tanto para el día 30 como para el día 45 del programa  en términos de preñez en ambos grupos es relativamente bajo y no supera el 4%. Es decir, no existe una diferencia importante en el aumento de los valores promedio de preñez obtenidos entre el día 30 y el día 45 del programa de I.A.


En términos ganaderos esto significa que más del 94% de las preñeces logradas tanto en novillas como en vacas no lactantes, en un programa estratégico de I.A. de 45 dúas de duración, se logran durante los primeros 21 días, lo cual es equivalente a un ciclo estral. Esto es u excelente indicador práctico para el manejo de este tipo de programas de I.A., los cuales deben ser planificados como sistemas estratégicos de corta duración, especialmente bajo condiciones extensivas de sabana. Sin embargo, es necesario mencionar que en programas que incluyen vacas lactantes pareciera conveniente una mayor duración del programa de I.A., pues los resultados expresados en el Cuadro 2 demuestran un incremento importante en el porcentaje de preñez en el grupo de vacas lactantes entre el día 21 y el día 45 del programa de I.A.

Son resultados de campo interesantes y sugieren, en primer lugar, la posibilidad de modificar el método tradicional AM-PM y simplemente inseminar una vez al día. Esto es, tanto las vacas detectadas en celo durante la tarde del día anterior como las vacas detectadas en celo en la mañana son inseminadas en el transcurso de esa misma mañana; en segundo lugar, acortar la duración del programa de I.A. a un máximo de 30 días; y por último, no utilizar más de dos servicios por vientre. Si una vaca repite celo por tercera vez, debe ser asignada a toro y servirse por monta natural.


Estas modificaciones pueden generar, además, una serie de ventajas adicionales tales como economía en material seminal e insumos, en mano de obra muy especialmente en condición corporal de los vientres, pues se acorta el período en que éstos deben recorrer largos trayectos hasta el sitio de inseminación en una época fuerte como la de sequía. Por otra parte, ello permitiría acortar la temporada de servicios a los vientres incluidos en el programa de I.A., ya que se les puede asignar treinta días bajo I.A. y sesenta días más de repaso en monta natural. De esa manera se puede reducir en forma paulatina la temporada de monta a 90 días a todo el rebaño, lo cual conduce a una serie de ventajas importantes en el cronograma de manejo de la unidad de producción a nivel global. Entre varias sugerencias podemos mencionar las siguientes: es recomendable que las novillas o vacas de primer servicio inicien su primera temporada de servicios 30 días antes que el grueso del rebaño de vientres. Las novillas seleccionadas para el programa estratégico de I.A. de 30 días de duración más 60 días de repaso en monta natural tienen la oportunidad de parir sus becerros con suficiente anticipación a la próxima temporada de monta. Esto incrementa sus posibilidades de reconcebir en su nueva condición de vacas de primera lactancia, lo cual, tradicionalmente, configura el grupo de vientres con los más bajos índices de concepción. Si a ello se agrega la posibilidad de recurrir a un programa estratégico de alimentación en potreros de buena calidad o de suplementación con subproductos de la agroindustria, con seguridad se puede lograr una mejora pregresiva en los porcentajes de parición de éste crítico grupo de vientres.

Con el grupo de vacas horras o vacas no lactantes se puede recurrir al mismo esquema de manejo reporductivo; esto es, 30 días bajo I.A., más 60 días de repaso en monta natural, lo cual debe ir aparejado a un estricto programa de selección, en el que, tanto las novillas como las vacas horras que no paren, deben ser eliminadas sistemáticamente del rebaño.


Al grupo de vacas lactantes de dos o más partos se le va reduciendo en el tiempo y en lforma progresiva la temporada de servicios hasta estabilizarla en 90 días para todo el rebaño. Solo deben seleccionarse para el programa de I.A. las vacas que paren temprano. Aquellas vacas de este grupo que dejen de parir dos años consecutivos deben eliminarse también. De ésta manera se disminuyen en forma considerable las vacas que paren en años alternos y los vientres improductivos y se mejora la eficiencia prductiva del rebaño.


Esto nos demuestra una vez mas que la clave del éxito en un prgrama estratégico de I.A. está en la atención a los detalles. En la medida en que los vientres que se incluyan en el programa tengan la condición corporal adecuada, la detección del celo se realice en forma idónea, el personal técnico responsable del proceso de la inseminación sea calificado y el semen que se utilice sea de la más alta calidad, mayores serán las probabilidades de éxito en el programa de inseminación artificial.

Aparte de ganado en corral. Hato Los Viejitos, Estado Apure. Venezuela.

Por: Atilio Atencio
Médico Veterinario, Genetista
atilioatencio@cantv.net

 
Artículo / 1 / 2 / 3 /
Buscanos en FACEBOOK
 
 
www.notasganaderas.com Todos los derechos reservados 2008