PASTOREO RACIONAL VOISIN (PRV) … UNA REALIDAD
La explotación de la actividad ganadera es quizás de las más compleja y variada, cada ganadero tiene una concepción y enfoque diferente; siempre convencido que está haciendo lo mejor y se jacta con presentar en reuniones, seminarios o en cualquier evento donde se hable del tema; los índices de producción y reproducción de su hato, que ya desearían tenerlos ganaderías explotadas eficientemente. En forma paradójica se observa que casi nunca se habla de competitividad, sobre todo en la dimensión rentable del negocio, sostenibilidad, en su aspecto principal de no agredir el medio ambiente y la conservación ecológica del entorno. Todos estos aspectos nos llevan a pensar que definitivamente en esta noble actividad, que a pesar de despertar tanta pasión y estar en un plan institucional de permanente mejoría, no se dan las condiciones de concretar ideas, establecer metas y prioridades que nos conduzcan a una verdadera explotación empresarial; dependemos más del entusiasmo pasajero que cierta faceta de la ganadería nos inspira, al establecimiento de una política permanente y sostenible que en forma secuencial oriente los procesos y facilite su medición, análisis y evaluación, no solo para prospectar su desarrollo, sino que se pueda disponer de los elementos de juicio para fijar el horizonte hacía donde debemos enrumbar nuestra explotación que por tener el carácter de doble propósito expresa una gama de posibilidades y ofertas, que solo serán viables en la medida en que respondan a metas clara y factibles, siempre concomitantes con rentabilidad, competitividad y sostenibilidad, acordes con un plan social que involucre nuestro entorno en los aspectos de asociaciones, encadenamientos y al personal que labora en los procesos de transformación y modernización de nuestros hatos ganaderos, para que definitivamente podamos convertirnos en verdaderos empresarios. Quiero referirme muy tangencialmente al importante documento que ha estructurado FEDEGAN “PLAN ESTRATEGICO DE LA GANADERIA COLOMBIANA 2019”. Se constituye este aporte de Fedegan al desarrollo y modernización de nuestro sector, en una verdadera carta de navegación, que no solo nos lleva a lo que será la ganadería Colombiana al celebrarse el bicentenario de nuestra independencia, sino que a través de un diagnóstico serio de su situación actual, nos conduce a visualizar nuestra realidad, pudiendo implementar aisladamente y en forma progresiva desde ahora, todo un compendio de actividades con los recursos en el momento disponibles, en la búsqueda de la modernización y empresarización de éste que será el negocio del futuro, para que desde allí se inicie otra independencia, ahora económica.

Como quiera que nuestra ganadería es y será, aún en el año 2019, una ganadería de doble propósito por encontrarnos en el trópico bajo, si queremos producir leche y carne dentro de parámetros productivos aceptables y con muchas perspectivas de competitividad, solo posible si logramos su explotación a base del suministro de forraje en pastoreo con tenores rigurosos de calidad y cantidad. A este aspecto justamente quiero referirme en razón de la poca atención que tanto los organismos gubernamentales, agremiaciones del sector, y los propios ganaderos le prestan a la apremiante necesidad de implantar una base alimentaria con suficiente oferta de forraje rentable y segura, todo el año. No podemos seguir sosteniendo económicamente una actividad donde se pierde en 4 meses lo poco ganado en los meses restantes. El horizonte propuesto por FEDEGAN en su Plan Estratégico de tener en el año 2019 un hato ganadero de 48 millones de cabezas para igual número de habitantes, con un aumento importante de la tasa de extracción y del excedente exportable, no será posible de lograrlo, si desde ya no se establecen normas y políticas claras para aprovechar los recursos que nos brinda la naturaleza, recursos estos que están a nuestra disposición en forma gratuita y que su utilización y beneficios han sido ampliamente divulgados. No nos hagamos vanas ilusiones de querer lograr las metas ya presentadas solo con MEJORAMIENTO GENÉTICO, que tal parece es la única consigna que actualmente despierta el máximo interés en gremios ganaderos, instituciones tanto del nivel departamental, como nacional. En esa dirección se han orientado ingentes recursos presupuestales aprovechando los avances de la biotecnología, que debemos reconocer ha revolucionado en forma inusitada el posible mejoramiento del sector y por ende el esperado repoblamiento bovino con ganado de alta selección. Pero sería conveniente determinar los costos de esta transformación y que ganaderos tienen realmente la oportunidad de acceder a su implantación.
Definitivamente la modernización de la ganadería tiene que avanzar, más aún cuando se disponen de herramientas tan valiosas, que necesariamente deben ir al menos en forma paralela a la estructuración de planes serios de alimentación con recursos que los garanticen viables en términos económicos y eficientes en resultados, no olvidemos que la genética solo se expresa con un buen régimen alimentario, y que sin éste, no hay genética que valga.
Dentro del contexto anterior, sólo con ganaderos sensibles al cambio y con la convicción de aprovechar todos los recursos disponibles, ampliamente divulgados y utilizados exitosamente en otros países, dispuestos a acceder al conocimiento y las tecnologías para la implementación de sistemas de cosechar pastos para que nuestros ganados lo consuman en libre pastoreo, será la única formula que responde a la producción de leche y carne, con niveles aceptables de costos, para una rentabilidad que nos lleve a márgenes seguros de competitividad. EL PASTOREO RACIONAL VOISIN (PRV), sistema divulgado por su autor ANDRES MARCEL VOISIN, nacido en Dieppe, Francia, el 7 de enero de 1903, fallecido en la Habana, Cuba, el 21 de diciembre de 1964, responde a todos los interrogantes que podríamos formularnos para lograr una oferta forrajera con altos rendimientos, en condiciones sostenible en el tiempo, bajos costos y la seguridad de aprovechar al máximo nuestras explotaciones, con el aumento significativo de fertilidad en suelos y vacas y la carga animal por hectárea. No es pertinente abordar en este comentario toda una literatura sobre aspectos económicos, sus bondades de tipo biológico y toda la gama de consideraciones de orden técnico, que hablan de la revolución de estos principios aplicados eficientemente han generado en el mundo; pero si conviene aclarar que las cuatro leyes en que se fundamenta este sistema, divulgadas por su autor en el año de 1954 , como conclusión al estudio acucioso del comportamiento de las pasturas en su finca, donde tuvo la oportunidad de ponerlas a prueba con resultados que hoy se convierten en la redención de los ganaderos que se decidan a criar ganado en pastoreo permanente. Al analizar estos principios, se deduce sin mayores preámbulos que el sistema responde a la necesidad de dejar descansar o mantener en reposo nuestros potreros, por el tiempo necesario, que varía según las condiciones de cada hato y su régimen de lluvia, pero del orden de 25-35 días en época de lluvias a 45-65 días en época seca, hasta lograr que el pasto rebrote a las condiciones deseadas de consumo, por su punto óptimo de nutrientes y palatabilidad. Así mismo debe establecerse un tiempo de ocupación, que permita que el ganado en su estadía no repase el pasto ya cortado, para lograr una cobertura aceptable que le facilite el proceso biológico de fotosíntesis, para que en el tiempo subsiguiente al reposo se surta el rebrote y el fortalecimiento de las reservas en sus raíces. Estos dos aspectos constituyen sin más divagaciones las dos primeras leyes de VOISIN; las otras dos se derivan de estas, en cuanto a la conveniencia para los mejores resultados, que el ganado ocupe el potrero, ojalá un día, o máximo tres, y que el ganado de máxima exigencia alimentaría o del que se esperan mayores rendimientos, vaya adelante despuntando los potreros en su tiempo de ocupación. Estos principios encierran todo un mundo de oportunidades para una explotación con producción de leche y carne a base de pastoreo en forma sostenible, económica, limpia y socialmente amigable.

En muchos países del mundo se han venido utilizando las leyes de este científico francés, con resultados extraordinarios, con aportes significativos en la recuperación de los suelos y el incremento notable de su fertilidad, eliminándose por completo el manejo convencional de las pasturas que antes demandaban grandes insumos para lograr producciones apreciables, ahora con insumos infinitos y no contaminantes como la energía solar, los vientos, aire, temperatura, lluvias en su época y la acción de los microorganismos y de las enzimas, que no demandan costos, podemos obtener mayores producciones, con las ventajas de no romper el equilibrio ecológico, cosechar productos de la misma naturaleza y cada vez mejorar el suelo productivamente. El sistema no permite el uso de agroquímicos, ni fertilizantes, que destruyen los microorganismos del suelo, que a través de las boñigas y orinas depositadas en áreas regularmente pequeñas con alta intensidad de carga, las transforman en materia orgánica por acción de la biocenosis que nutre el suelo conservando su humedad para el rebrote y la recuperación de áreas degradadas.
Presentamos aquí consideraciones muy generales y abstractas sobre el PRV, pero en Colombia tenemos profesionales expertos en este sistema, con experiencias plasmadas en publicaciones interesantes que hablan de sus bondades. En el Brasil y otros países se han adelantado investigaciones serias con implementación en la explotación de hatos, con extraordinarios resultados.

Necesitamos que los ganaderos acompañados por las instituciones oficiales del sector y los respectivos gremios, se interesen en buscar formas seguras de alimentación, estudiando para los pequeños y medianos productores algunas formas de apoyo o incentivos, para que a través del conocimiento, transferencias de tecnologías con aplicaciones prácticas, se despierte el interés y la responsabilidad de implementar este programa, que requiere una inversión inicial baja en comparación con el ahorro en agroquímicos, fertilizantes, ampliación de cercas con alambre de púas, los beneficios de mejoramiento de la fertilidad del suelo, mayor producción de leche y carne por el aumento de la carga animal, mejor estado de los animales y ventajas de producir ecológicamente. La inversión sólo debe orientarse a la división de los campos con cercas eléctricas y una red hidráulica estratégicamente distribuida, para que este elemento vital vaya al animal y no al revés. La inversión se hará por una sola vez y su mantenimiento solo requiere de mano de obra para las labores de limpieza y ajustes de cercas. En éste, como en todo proceso que se implante para mejorar, se necesita una persona responsable con conocimiento para determinar el estado de los potreros, visualizar los tiempos de reposo, el momento de ocupación basado en el estado de los pastos, tiempo de ocupación y la priorización de la rotación del ganado más productivo. Todo lo anterior lo podemos lograr en un programa de capacitación conjunto Ganadero-Gobierno - Gremios.
GUSTAVO GNECCO OÑATE
Ingeniero Civil
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